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Madrid - Gastronomía, Lugares
01 octubre 2025
Madrid tiene costumbres que forman parte de su identidad. Algunas se descubren paseando por sus barrios históricos, otras en sus mercados y muchas alrededor de una mesa. Entre todas ellas, pocas resultan tan reconocibles como desayunar churros o porras acompañados de un café caliente en una fría mañana de invierno.
Madrid tiene costumbres que forman parte de su identidad. Algunas se descubren paseando por sus barrios históricos, otras en sus mercados y muchas alrededor de una mesa.
Entre todas ellas, pocas resultan tan reconocibles como desayunar churros o porras acompañados de un café caliente en una fría mañana de invierno.
Pero ¿por qué esta tradición está tan arraigada en la capital?
Una costumbre nacida para combatir el frío
Los inviernos madrileños siempre han sido conocidos por sus bajas temperaturas. Aunque Madrid disfruta de muchos días de sol al año, las mañanas invernales pueden resultar especialmente frías.
Durante décadas, los puestos de churros y las cafeterías de barrio se convirtieron en refugios donde los madrileños encontraban algo sencillo, económico y reconfortante para empezar el día.
La combinación de una bebida caliente con churros recién hechos ofrecía la energía perfecta para afrontar una jornada de trabajo, estudios o paseos por la ciudad.
Con el tiempo, esta práctica cotidiana terminó convirtiéndose en una auténtica tradición.
Churros o porras: ¿cuál es la diferencia?
Aunque muchas veces se mencionan juntos, no son exactamente lo mismo.
Los churros son más finos y ligeros, mientras que las porras presentan una textura más esponjosa y un tamaño considerablemente mayor.
Ambos forman parte de la cultura gastronómica madrileña y cuentan con seguidores fieles capaces de defender una u otra opción con auténtica pasión.
Lo que sí comparten es su capacidad para transformar cualquier mañana fría en un momento mucho más agradable.
Una experiencia muy madrileña
Para muchos visitantes, probar churros y porras es casi tan imprescindible como visitar la Plaza Mayor, recorrer el Retiro o contemplar las obras del Museo del Prado.
No se trata únicamente de un desayuno.
Es una pequeña experiencia cultural que permite descubrir una de las tradiciones más queridas por los habitantes de la ciudad.
Especialmente durante los meses más fríos, cuando el aroma del café recién hecho y los churros calientes parece formar parte del propio paisaje urbano.
Cuando el mejor plan es quedarse un poco más en el hotel
Hay mañanas en las que Madrid invita a salir temprano y recorrer sus calles.
Y otras en las que el frío aconseja tomarse las cosas con calma.
Para esos días, disfrutar de un desayuno completo en el hotel puede convertirse en uno de los mejores planes de la jornada.
En Acta Madfor y Acta Pirámides, los huéspedes pueden comenzar el día con tranquilidad, disfrutando de un desayuno variado donde tampoco faltan algunos de los clásicos más apreciados de la tradición madrileña, como los churros y las porras.
Porque a veces la mejor forma de descubrir una ciudad consiste precisamente en adoptar sus costumbres.
Y pocas son tan madrileñas como empezar la mañana con un desayuno caliente mientras la ciudad despierta al otro lado de la ventana.